domingo, 15 de julio de 2012

Películas de cabecera: "Amélie"



"Amélie" es una de esas películas que crean reacciones muy encontradas, para algunos es una maravilla y para otros es un churro. Para algunos es un prodigio de técnica narrativa y sensibilidad y para otros es  un simple algodón de azúcar, con sobredosis de buenismo. He tenido la oportunidad de conocer grandes defensores de la película y grandes detractores, gente que la odia con todas sus fuerzas y la mayoría de los defensores están entre el sexo femenino y los odiadores en el masculino, aunque con excepciones (sé de hombres a los que les encanta y mujeres que la detestan). Pues bien, yo me meto en el bando de los defensores porque me maravilla siempre que la veo y ya han sido unas cuantas veces.

La ví en el momento de su estreno, octubre de 2001, lo recuerdo perfectamente. Aquí se estrenó unos meses después que en Francia, donde oí hablar por primera vez de la peli. Estaba con mi familia por Burdeos, en mi primer viaje al extranjero y veía cada dos por tres cartelones con fondo verde y la cara de una chica con aspecto bonachón y un toque medio alienígena. Era la cara singular de Audrey Tautou y el anuncio del estreno de la peli "Le fabuleux destin d´Amélie Poulain" ("El fabuloso destino de Amélie Poulain", en muchos otros países se quedaron sólo con el nombre de la protagonista).



En un kiosco de la estación de tren, en el viaje de vuelta, me compré una revista de cine, por curiosidad por los contenidos y por saber más de un idioma que sonaba tan exótico para mí en la primera vez que lo oía y veía. Allí había un reportaje amplio sobre la película y una crítica entusiasta, de cinco estrellas, que terminaba diciendo “vive la France”, que me hizo mucha gracia. Esto es algo que solo se pueden permitir los franceses, con su habitual patriotismo, que no veo yo aquí (ni falta que hace), a ningún crítico diciendo “viva España”, cuando una película española le ha gustado mucho. Todo ese entusiasmo me salpicó y decidí apuntar la película para cuando se estrenase en nuestro país.

Finalmente se estrenó la fecha señalada y fui a verla y salí encantadísimo. La ví dos o tres veces más mientras seguía en los cines y hasta me compré la magnífica banda sonora de Yann Tiersen, aprendiéndome incluso algún diálogo de la peli. Todo un fan, como pueden ver.

De la película dirigida por Jean Pierre Jeunet me gusta su ambientación, su estilo narrativo, sus interpretaciones, su música o su puesta en escena. Me encanta ese prólogo en el que ya queda muy claro qué tipo de filme vamos a ver, con esa voz en off y ese toque dulzón de la imagen o esos personajes definidos en pequeñas características o manías, que traen a la memoria esos cuentos que se leen de pequeños. Y todo el filme tiene ese aire de cuento, con emotividad de la buena, de la que emociona.



A este respecto hay un par de escenas que resultan muy conmovedoras. Una de ellas es de Amelie preparando un pastel en la cocina y se pone a pensar en lo que estaría haciendo Bruno (Matthieu Kassovitz), el chico que le gusta, si estuviera con ella. De repente su sueño y la realidad se confunden con un movimiento de la cortina de cuentas, pero no es Bruno, sino su gato, por lo que Amélie rompe a llorar. Porque con todas las cosas que ha hecho por los demás, se sigue sientiendo sola y la persona que desearía que estuviese junto a ella no está, es simplemente el gato que le ha acompañado desde el principio. Todos los demás han evolucionado y ella sigue estancada como siempre. Esta secuencia siempre me hace saltar la lágrima, esa discordancia entre deseos y realidad me resulta de una tristeza con la que me siento identificado.



Pero no olvidemos que estamos en un cuento con moraleja positiva, por lo que ese no puede ser el final, toda buena acción tiene que tener su recompensa. Finalmente Bruno vuelve y Amélie consigue declararle su amor a través de besos, pero no directamente en los labios, sino en diversos puntos de la cara.




Y al final ambos protagonistas acaban juntos en uno de esos finales bonitos que no solo no me molestan, sino que me gustan, porque deseo que eso suceda, porque la historia lo pide, no me parece un pegote forzado como en tantas historias romanticonas. Me llega el sentimiento y me lo creo. Por todas estas causas es por lo que "Amélie" es una de mis películas de cabecera, de esas que me llevaría a una isla desierta o que salvaría de un incendio y que me gusta revisar y recordar de vez en cuando. Y siendo defensor de la versión original, no me importa verla doblada, aunque solo sea por escuchar a Fernando Guillén como el narrador, dando el calor necesario a lo que cuenta.

Una película de esas que me gusta recordar cuando me siento tristón, porque me resulta gratificante y dulce y me reconcilia con la vida. Que me hace creer que cuando solo se ven deshechos a nuestro alrededor, siempre hay un resquicio de esperanza. Porque la vida puede ser maravillosa.

5 comentarios:

  1. Empezaré diciéndote que Audrey Tatou me parece guapísima (Tengo muchas ganas de ver "La delicadeza", que está basada en un libro y también es la protagonista).
    Amélie ya sabes que no me gusta. No niego que visualmente sea muy bonita, pero a mi me parece soberanamente aburrida, y eso que he intentado verla más de una vez. Pero me da mucho sueño, y no veo una película que me hace pasar un mal rato en vez de un buen rato. Además, ella me pone de los nervios.

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    1. A "La delicadeza" le tengo ganas yo también, me llama mucho la historia.

      No te preocupes, hay bastante gente por ahí fuera que odia esta película, yo os respeto, jajaja. A muchos les encanta "Pretty woman" y a mí me parece un pastelón más falso que un euro de corcho, son opiniones.

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  2. Me fascina esta película, yo también recuerdo la primera vez que la vi. No la elegi yo la eligió una amiga y su novio y yo fui a regañadientes. recuerdo que salí del cine como en una burbuja, porque yo soy de las que me mimetizo tanto con la película que salgo un poco con la "visión" transformada, con cara de sospechosa si era de intriga, activa si era de acción etc... total que con esta salí con la sensación de que la vida puede ser dulce y maravillosa. Es de las pocas pelis que tengo la banda sonora, porque me gusta mucho. De hecho casi casi podría decir que me ayudo aprobar el carnet de conducir... (es largo de explicar)
    Me gusta muchas escenas y hay en una que pienso en muchas ocasiones cuando salgo a una terraza desde la que se ven otras casas.

    Lo que hace con el nogmo de su padre me parece una de las cosas mas divertidas de la pelicula.


    Besos y gracias por hablar de ella.

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    1. A mí es una película que me reconcilia con el mundo y con la vida, que me viene bien recordar cuando las cosas se ponen un poco negras

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  3. Hermoso tu blog la verdad me hizo emocionar y me tocó el alma tu comentario, es una película inolvidable, los detalles tan bien cuidados y logrados hacen que uno se meta en el cuento y lo viva.. todos quisiéramos tener una Amelie en nuestra vida o por lo menos cruzarla para ser más felices .
    Saludos desde Argentina y gracias por los aportes :)

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