jueves, 2 de agosto de 2012

Conocer y desconocer



Muchas veces me ha sucedido que creo conocer a alguna persona, a saber más o menos las coordenadas por las que se va a mover y de repente, cual si fuera una peli de misterio, da un giro inesperado y te quedas con la boca abierta. Aquella persona a la que imaginabas torpe e inculta gusta de algunos placeres intelectuales, aquella a la que veías positiva ante la vida esconde más de un sentimiento amargo, aquella a la que creías simpática y extrovertida es una asocial encubierta o la que percibías como buena gente era en el fondo un cúmulo de malas ideas e intenciones, que no te quería sino que disimulaba con destreza el desprecio que le producías. Y así muchos casos más que a buen seguro todo el mundo ha padecido (o irán a padecer).

¿Y por qué se produce este fenómeno? Pues muy sencillo: no es frecuente que mostremos a los demás todos nuestros recovecos, buenos y malos. Sólo a aquellos que por cuestiones de afecto o de trato prolongado nos entregamos más o nos conocen mejor que nosotros mismos, les es permitido el acceso.

Muchas de las amistades caen en una cierta superficialidad, hay unos intereses comunes que unen pero nunca se llega al fondo. Los anhelos, las frustraciones o los rincones oscuros del alma de la otra persona se convierten en una incógnita y por ello cuando se descubren crean una sensación desagradable, de chasco. Un chasco que también puede producirse en la gente a la que crees conocer mejor y que un día te soprenden con alguna reacción inesperada

Es un chasco, porque descubres las cosas que no conocías de esa persona, cómo todos esos aspectos ocultos te dejan perplejo y triste porque eres consciente de que nunca llegaste a entrar ahí del todo y te preguntas cómo ha podido pasar, en qué momento te perdiste por un camino que creías conocer.

Evidentemente siempre hay una parte positiva y algunas de las relaciones más superficiales pueden dar un salto de calidad a amistades verdaderas si se sabe asimilar esa nueva información que antes desconocíamos. Ese mayor conocimiento puede provocar que te des cuenta de que existe una mayor afinidad con tu personalidad y de que esa persona merece aún más la pena de lo que creías.

Y en el caso de la gente que conoces mejor y te sorprende con algo nuevo, siempre puede ser un rasgo más a incluir en su forma de ser, un ingrediente más. Al fin y al cabo la vida nos moldea continuamente, yo no soy el mismo que hace 4 o 5 años y probablemente habré cambiado en alguna cosa más de aquí a un tiempo.

El ciclo de la vida, como decía aquella película.

8 comentarios:

  1. Estoy totalmente decuerdo contigo, no sabes cuanto te entiendo. Y tanto como pueden crear charcos pueden crear vínculos más fuertes

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    1. Pues sí, depende de como afrontemos ese cambio que notamos en la otra persona. A veces esos cambios son el principio del fin y otras veces los cambios son el principio de algo mejor

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  2. Mucha gente presume de sincera o transparente, pero poca lo es en realidad, no tiene porque ser por maldad, quizá solo por vergüenza o por miedo a ser juzgado por ser distinto.
    Yo misma durante muchos años me mostré feliz sin serlo. y no lo hacia por engañar a nadie. pero como tu dices conseguí crecer quitarme de mi vida lo que producía dolor y ahora siempre o casi siempre me muestro como estoy en realidad.

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    1. Es curioso, porque me he dado cuenta de que mucha de la gente a la que siempre ves tan feliz es la que más tristezas oculta. A mí se me nota enseguida si estoy bien o mal, por eso es algo que me llama la atención, me pregunto como se las apañan para esconder todo lo malo y si realmente hacen bien.

      Es verdad que todos guardamos ciertas cosas para nosotros mismos, pero creo que hay que ser coherentes con lo que sentimos

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  3. Es difícil conocer a las personas y también darse a conocer. De todas formas yo siempre me he preguntado, ¿Cómo somos exactamente? ¿Cómo creemos que somos o cómo los demás nos ven? Quizás seamos una mezcla de ambas cosas.
    Yo creo que la gente piensa que soy mucho más extrovertida y alegre de lo que en realidad soy...

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    1. Es una reflexión interesante, porque muchas veces la gente se forma una imagen de nosotros que es incompleta y a veces falsa, se crea un personaje de nosotros mismos al que a veces incluso acudimos porque es "lo que se espera de nosotros".

      Sí, es probable que quizá seamos una mezcla de lo que somos y de lo que los demás nos ven. Y para cada persona somos de un modo distinto, como la misma cara pintada por diferentes artistas, que cada cual construye su versión

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  4. A veces sin embargo, cuando conoces algo nuevo de otra persona, se vive como un logro, como un avance. A mi me encanta ir conociendo facetas nuevas de las personas y las menos buenas, son las que hacen más real a la persona y a la relación. La perfección no existe, las personas que siempre sonrien, son felices y nunca se quejan y protestan por nada, son de mentira, pura fachada!!!

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    1. Es cierto e incluso hasta resultan un poco irritantes por esa falsedad. Siempre es mejor mostrarse, aunque sea triste, que algunos no lo hacen por no provocar rechazo en los demás, porque temen que los rechazen por tristes.

      Conocer cosas nuevas de alguien puede ser un descubrimiento maravilloso o doloroso, según lo que descubras. Según la manera en la que te surja lo de decir "no me esperaba esto de ti", que puede ser alegre o triste

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