jueves, 23 de mayo de 2013

Formas de vestir y moralidades

En los últimos días ha dado mucho que hablar una noticia aparecida en el Telediario de La 1 sobre la necesidad de un mayor decoro en el vestir por parte de las mujeres con la llegada de los calores primaverales y veraniegos. En la citada noticia se señalaba que muchas optan por camisetas muy escotadas y pantalones muy cortos, que dejan poco lugar a la imaginación y que eso debía tratar de atajarse, especialmente entre las muchachas más jóvenes. Muchos han protestado ante esa noticia, diciendo que la tesis que defiende es más propia de otra época y que hablar de que las mujeres van muy destapadas es un pensamiento reaccionario, propio de quién manda en Televisión Española, los mismos que ocupan ahora el poder político.


http://cultura.elpais.com/cultura/2013/05/18/television/1368898335_457341.html


Este tema de enseñar más o menos piel siempre ha sido problemático, no solamente en nuestro país, porque los defensores de las buenas costumbres y la moralidad siempre están al quite en todas las latitudes para que la sección femenina no se desmande y provoque a los pobres hombres con sus encantos malévolos (nótese la ironía, pero muchos piensan así). Pero la crítica no sólo surge de los hombres, todos conocemos casos de mujeres que critican a otras por su forma de vestir. Yo siempre recuerdo a mi madre diciendo que las que enseñaban el ombligo eran unas frescas y que tuviera cuidado con todas ellas, que solo me buscaban para hacerme mal. En nuestro país se habla de la largura de las prendas de vestir, aunque en otros países con creencias aún más conservadoras el tema es bastante más complicado, como el caso de una chica tunecina detenida por mostrar su desnudez como protesta por la falta de libertades en su país.


Que las mujeres tengan la posibilidad de vestir como deseen es uno de los logros de las sociedades que quieren ser realmente democráticas y sanas. Creo en aquello que decía Freud de que las represiones crean perversiones y la ocultación de según qué cosas acaba siendo más perjudicial que otra cosa. Aún se recuerda lo que pasó en este país cuando murió Franco y se puso fin a la censura y surgieron tantas películas de destape, en las lo que primaba era enseñar carne de mujer. Incluso surgieron casos de directores obligados a hacerlo aunque la trama no lo justificase, porque con la llegada de la libertad la población masculina estaba hambrienta de tantos años de represión. Algo que no hubiera pasado si la cosa se hubiera normalizado y no se pensara que las mujeres solo debían vestir ropones avejentados y discretos para los cuatro ratos en los que salían de la cocina para ir a rezar el rosario a la iglesia. Muchas de esa generación lo tienen así asimilado y no es raro oír testimonios de muchas de ellas criticando lo ligeras de cascos que van las chicas de ahora, quizá envidiando secretamente lo que ellas no pudieron hacer cuando eran jóvenes.




Y todo eso me hace pensar en las reacciones de todos nosotros ante situaciones que implican una cierta carga erótica. Recuerdo cuando vi "Habitación en Roma", la película de Julio Médem que narra el encuentro de dos mujeres desconocidas (Elena Anaya y Natasha Yarovenko), que se dejan llevar por la pasión en la habitación de un hotel en la capital italiana.En la sesión a la que acudí había un grupo de señoras de mediana edad (esas que son la inspiración de numerosos grupos de Facebook), cerca de las cuales yo me senté intuyendo que no sabían lo que iban a ver. Y así fue.

No puedo negar que me divirtió mucho su reacción con los diferentes momentos subidos de tono del filme, aunque la cosa fue evolucionando. Al principio todas estaban escandalizadas ante lo que estaban viendo, pero poco a poco se fueron metiendo en la trama y cambiaron el "qué barbaridad" por otras consideraciones sobre el amor de las protagonistas, que ya les estaba interesando más. Al final todas salieron con los ojos como platos, me parece a mí que esperaban una suerte de versión de "Vacaciones en Roma" y se encontraron con otra cosa muy diferente. Pero intuyo que a más de una no le disgustó la peli.




Recuerdo mis propias reacciones siendo más pequeño cada vez que alguien se besaba o hacía otras picardías en alguna película. Cuando eso sucedía, yo miraba para otro lado, sentía vergüenza ajena, me daba apuro ver esas cosas en compañía de mi familia e incluso con amigos. Ya estando sólo era otra cosa, ya no quitaba la vista de la pantalla.

A esas edades todavía identificas los entresijos de la pasión como algo prohibido o incluso malo y por eso muchos siendo niños se han tapado los ojos o han mirado hacia otro lado como en mi caso. Con el paso de los años y la experiencia, vas aprendiendo que todo ello forma parte del ser humano.

Sin embargo, hay gente que por haberse criado en un determinado ambiente ve esas cosas con recelo aún teniendo ya una edad considerable. Aunque no miren a otro lado o no se tapen los ojos reaccionan con indignación ante los arrebatos de pasión. En todas partes hay ejemplos de esa gente adulta que no ha sabido gestionar sus propios sentimientos respecto a la pasión y al deseo con el paso de los años y lo siguen viendo como niños avergonzados, que no saben cómo deben sentirse ante lo que ven.

 
Por eso, las chicas que salen a pasear un día soleado dejando al descubierto sus hombros, luciendo escotes o shorts que destacan las nalgas y desnudan toda la pierna crean tanta alarma entre esa beatería mal entendida. Hay feministas que también lo ven mal, porque consideran que la mujer no debería mostrarse como un cacho de carne, aunque quizá no se dan cuenta de que están más cerca del conservadurismo de lo que creen.

 

Yo creo que cada uno debería llevar la ropa con la que se sienta cómodo, sean faldas cortas o pantalones largos, sean escotes o jerseis hasta el cuello. Hay mujeres a las que conozco de hace años y no recuerdo haberles visto nunca las piernas y a otras no recuerdo verlas con pantalones. Y si a alguien no le gusta, debería rebuscar en su interior las causas. Porque cualquiera que conozca un poco la vida se dará cuenta de que el hábito no hace al monje y que la ropa no deja de ser una simple cobertura de lo que en realidad somos.

9 comentarios:

  1. Pues poco mas que decir después de esta entrada, el párrafo final dice exactamente lo que te iba a decir, que si soy de defender libertades en temas muchas mas complejos que esto, lo de tener que aclarar que cada uno se debe vestir como mejor le venga creo que ya no toca.
    No hacen daño a nadie y como tu dices el que se sienta afectado que se preocupe por que se siente así.

    Es como si yo pidiera que cerraran todas las heladerías porque me tientan... jajjaa

    Besos

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    1. La metáfora de la heladería creo que define muy bien la situación, como si en lugar de dejar que la gente coma los helados si le apetece algunos prefieren cerrar las heladerías para que no las disfrute nadie. Ese rollo de "vamos a censurar todo lo que nos pueda tentar" es lo más triste del asunto y ridículo ya a estas alturas.

      Besos para ti también

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  2. Opino como tú que cada uno debe vestirse como pueda y quiera pero no puedo evitar pensar a veces que algunas podrían ir más tapadas, esto me ocurre en invierno, que hay algunas que van como si estuvieran en pleno verano...a veces me pregunto si no tendrán una menopausia precoz, luego me recuerdo con 17años y aunque no iba tan destapada sí que recuerdo ir con camisetitas de tirantes cuando hacía un frío que pelaba. Pero en verano lo veo perfecto aunque un poco de decoro en según qué situación viene bien. Yo por ejemplo no iría a trabajar con esos pantaloncitos, como mucho iría a la playa o al río o a la piscina.
    Pero en general no me gusta cuando la gente critica la forma de vestir, muchas veces se ve el plumero y es solo pura envidia.

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    1. Con los años apetece vestir de una determinada manera y creo que la edad te lo va determinando a ti mismo, puede que a los 40 no quieras llevar lo mismo que llevabas a los 20.

      Yo siempre he vestido parecido pero conozco casos de gente que en su adolescencia pasó por los típicos cambios tan absurdos como necesarios y quedan testimonios gráficos de épocas en las que iban como canis y chonis (aparte de los cambios en las modas, que ya hacen la cosa risible de por sí, que por entonces estaba de moda llevar camisetas blancas por dentro del pantalón y cosas así) y ahora son gente que anda por los 30, muy lejos de toda aquella forma de vestir

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  3. Ainss si cada uno se metiese en su vida todo iría mejor. Yo creo que el problema de la vestimenta radica en el por qué ... Para mi modo de ver, en nuestro mundo también nos dicen como debemos vestir, sobre todo a las mujeres, nos lo dicen las revistas de moda, los anuncios de televisión...y desde mi punto de vista no deja de ser otro tipo de exclavitud, por que no te vistes como quieres en realidad, si no como te dicen que vistas. El otro día por la calle vi a una adolescente con unos taconazos de vértigo, (por que cada vez los hacen más altos...),que le decía a su amiga " Si por mi fuera, me los quitaba ahora mismo y no volvía a poner tacones en mi vida" Ese es el problema que en general no vestimos como queremos si no como quieren los demás, buscando la aprobación y la atención. Si mañana se pone de moda el velo, vamos con velo...Poca libertad existe en el modo de vestir, empezando por que en las tiendas no hay variedad...Cuando se llevaban los pantalones de talle bajo, las pasaba canutas buscando pantalones de talle normal. Este tema me enerva un poquitooo jajja! Bicoss

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    1. Sí, eso también sucede, las modas van determinando mucho la forma de vestir, especialmente de los que se dejan influir. Yo siempre he sido del look camisa, pantalón vaquero y zapatos, que es muy tradicional pero lo bueno que tiene es que nunca pasa de moda, al contrario que los (y las) que en los 90 salían de fiesta con camisetas del Pryca (cuando aún no era Carrefour) por dentro del pantalón y se sentían los guapos de la fiesta.

      Hasta hace poco la mayoría de las mujeres jóvenes abominaban de las gafas porque les daban aspecto de empollonas y ahora se han puesto de moda las gafas de pasta negras, que hace años les habrían hasta insultado por llevar esas gafas. El mejor modo de estar a la moda es no estar nunca a la moda, así te ahorras muchas preocupaciones y arrepentimientos

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  4. Criticar es siempre muy fácil, y al final esas personas son las que luego dirán que los jóvenes son superficiales y bla, bla, bla.

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    1. Lo de decir que los jóvenes son gente perdida y sin futuro es más viejo que el andar a pie, porque cuando se ha madurado un poco siempre se ve a las generaciones más jóvenes como más simples. Y simples hay, pero también gente muy capaz, que a mí me daba rabia cuando estaba en el colegio que dijeran que solo pensábamos en salir de fiesta y sexo.

      Por una parte es cierto porque es cosa de la edad, de la explosión hormonal y la búsqueda de la identidad adulta, un paso necesario para ir madurando. Pero también hay mucha gente que piensa en otras cosas además de eso y simplificar es donde está el error. Y yo he caído en esa altivez a veces, hasta que ha aparecido gente más joven que yo a enseñarme cosas en las que ni había caído

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  5. Hola, he leído los comentarios de vuestro blog y si, esto que " la moda no incomoda " que tanto se escucha en Argentina, país en donde vivo, es una definición que se aplica en diferentes lugares, sobre todo si las mujeres de ese sitio son agradables y les gusta mostrar sus encantos. Es cierto que a veces uno quisiera que se esconda algo, somos latinos y nos agrada el romanticismo, ir descubriendo las cosas del sexo opuesto y desaerlas, por eso nos gusta ver y que nos vean, es un juego de seducción que se manifiesta según la edad y como lo sienta cada uno. Además, ya desde hace mucho tiempo existe esta industria que impone que hoy se destapan las piernas y mañana se destapan los ombligos, y a ese ritmo se mueven nuestros deseos masculinos. Las mujeres sabrán que miran de los hombres.

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